El parque está formado, como su nombre indica, por las marismas del río Barbate (aún no hemos ido por ahí) y por una pineda inmensa con dunas (la Breña). La pineda se extiende entre Barbate y Trafalgar (8 km) y es ideal para dar paseos, aunque el suelo es de arena y cansa un montón andar sobre ella.

El resto del día lo hemos pasado en Alcalá de los Gazules, el pueblo de Joaquina. Es un pueblo como todos los de esta zona (Medina-Sidonia, Benalup, Vejer...), blancos y en lo alto de una peña (no tengo ninguna foto de conjunto de todo el pueblo). Éste es bastante grande y muy majo, nos ha gustado mucho.
Hemos pasado el día con la familia de Joaquina en una Venta que tienen fuera del pueblo.
Está en la sierra de Cádiz, cada dos pasos se veían manadas de toros bravos, vacas y caballos.
Son una gente encantadora, majísimos. Yo sólo les había visto un par de veces y poco rato, pero en seguida me han hecho sentir cómodo, como en casa. Y no te digo nada sobre Marta... ya sabéis cómo es ella de abierta y encantadora... (¡qué va a decir su padre! pero es cierto ¿verdad?). Estaba en su salsa, se metió en la cocina a ayudar al cocinero a preparar la comida, estaba más tiempo detrás de la barra que en el comedor, ha disfrutado como una enana. Todos lo hemos pasado muy bien... ¡incluso Judit! El miércoles nos devolverán la visita, pasarán el día en la playa con nosotros y comeremos una paella en un chiringuito del paseo marítimo.Para redondear el día, otra vez los intrépidos aventureros (esta vez sin Nala) nos hemos dado un chapuzón en la playa por la noche (22:15 aprox.). Se estaba de cine y el paisaje era impresionante. Coincidía una luna llena en el este con una preciosa puesta de sol rojiza (aquí también se pone el sol bastante más tarde que en Barcelona, estamos bastante al oeste) y la playa para los dos solos. Repeterimos, seguro...